miércoles, 29 de febrero de 2012

Te vas...

Irme
es dejar algo mío
colgado
en tu cuarto.
No el cuerpo.
Eso se va.
Se va como puede,
sin peso,
como si ya no importara.
Pero lo otro no.
Se queda.
Como ropa olvidada
en un perchero oscuro
que nadie reclama.
Contigo
nunca fue limpio.
Había algo más
que no se decía.
No era amor.
Pero tampoco era nada.
Tu voz
no prometía,
pero se quedaba.
Y tu forma de mirar…
como si ya supieras
que todos terminan yéndose.
Yo también.
Pero no del todo.
Porque algo tuyo
se queda pegado.
En la piel.
En el aire.
En esa mezcla
de perfume y cansancio
que no se olvida fácil.
Y entonces pasa esto:
el tiempo sigue,
pero lento,
como si arrastrara algo.
Como si yo mismo
no terminara de salir de ahí.
Y el corazón…
ese no entiende.
Se queda contigo.
Esperando algo
que nunca ofreciste.
Y aun así,
vuelvo a pensarte.
Como si no supiera
que contigo
siempre se pierde.

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