domingo, 4 de diciembre de 2022

Reencuentro

Esa tarde
te miré a los ojos
otra vez.
No fue el tiempo,
fue algo más breve:
un golpe
que no avisa.
La memoria
no llegó completa,
vino en fragmentos,
en ráfagas,
como aves que alzan vuelo
de pronto
y dejan el árbol
expuesto.
Así quedó el pecho:
abierto.
No dije nada.
Solo respiré
ese aire leve
que traías contigo,
ese movimiento mínimo
de tu cabello
rozando el mundo.
Y en ese instante,
sin buscarlo,
todo lo que creía distante
volvió
sin nombre.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Tahéjöc


No es la niebla la que llega del mar,
sino un aliento seco,
una luz que arde en el aire
y se posa sobre la piel como un recuerdo antiguo.
He caminado lejos,
he visto montañas ajenas
y valles que no pronuncian mi nombre,
pero ninguna distancia logra borrar
el trazo ardiente de tus horizontes.
Tus playas,
oscuras al amanecer,
se abren como cicatrices de arena
bajo un cielo que nunca se rinde.
Y el desierto —
ese incendio detenido—
guarda en silencio
los pasos de quienes aprendimos a mirar
sin esperar sombra.
Atravieso en la memoria
tus tardes encendidas,
cuando el sol se deshace en brasas
y el mundo parece sostenerse
apenas
sobre un hilo de fuego.
Hubo noches,
lo recuerdo,
en que la voz humana
se alzaba contra la inmensidad,
y cantar era una forma de no perderse,
de nombrar la vida
antes de que el viento la reclamara.
En la isla,
hay días en que la luz pesa
y otros en que el llanto se evapora
antes de tocar la tierra,
pero siempre —siempre—
algo en mí regresa
a ese punto exacto
donde el calor no hiere,
sino reconoce.
Como brasas que no se extinguen,
como una herida que no duele,
sino recuerda,
así permaneces:
no como un lugar,
sino como aquello
de lo que nunca se parte del todo.

sábado, 11 de junio de 2022

Fotografía

En blanco y negro
se entretejen los secretos de la luz.
Un universo queda enmarcado
en los lindes del instante,
preso del tiempo,
destinado a la posteridad
y al olvido.
La imagen relata
una historia extensa
en un fragmento.
Colores intensos
dan vida a lo detenido,
a ese momento irrepetible
que no volverá a ser
y, sin embargo,
permanece.
La mirada lo fija.
La oscuridad,
tarde o temprano,
lo devora.

Florecer en Michigan

Algo cede sin romperse. Se afloja desde adentro, como si supiera cuándo. Lo que estaba unido se separa con cuidado, sin prisa, sin ruido. En...