y amargura.
Crea obra,
y un dejo de tortura,
un bosquejo de insensatez.
Es la prostituta triste
la que ingenia,
la que sostiene mi metáfora.
La que seduce mis goces
con voces,
con palabras morbosas,
apenas murmuradas,
apenas pronunciadas,
que estallan
en un llanto liberador
y traicionero.
Tras miradas desesperadas,
pero gentiles,
que contemplan
las costumbres
de mi soledad,
que hoy apenas basta…
y me arrastra.
En la ansiedad
que mama mi cordura,
mi desequilibrio,
callado,
escondido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario