Refugio para la expresión que se escribe en los lindes que narran los andares del alma y el corazón...
viernes, 20 de mayo de 2011
Desde la barra
jueves, 10 de febrero de 2011
Te vas
domingo, 6 de febrero de 2011
Hambre
Basta con cerrar los ojos
lunes, 24 de enero de 2011
Tregua
lunes, 20 de diciembre de 2010
Ansias
sábado, 11 de diciembre de 2010
Auroras muertas
viernes, 10 de diciembre de 2010
Donde dejamos de ser dos
lunes, 22 de noviembre de 2010
Yelapa
sábado, 13 de noviembre de 2010
Dulce amanecer
A estas horas
las más silenciosas
el tiempo
no avanza.
Se pudre.
El viento
no roza—
raspa.
La noche
se queda
No hay minuto
que no te arrastre
a este pensamiento.
Los recuerdos
restos que quedan
se adhieren.
Se consumen
en este insomnio
que se abre
bajo las sábanas.
No duermes aquí.
Pero algo
ocupa tu lugar.
Y mientras respiras
en otra parte—
algo aquí
te vela.
No por ti.
Por lo que quedó.
¿Estoy ahí—
o solo
en lo que se descompone?
Dulce amanecer
no llega.
miércoles, 28 de octubre de 2009
La ceiba
viernes, 12 de diciembre de 2008
Peregrinos
¿Qué te impulsa
a caminar?
¿Fe—
o castigo?
Buscar a Dios es tu destino.
Pero sigues
mirando lejos.
Observa,
Esta aquí.
En lo que pisas.
En la tierra
que sostiene tu paso.
En la flor
que se abre
sin pedir permiso.
En el agua—
quieta.
En el árbol muerto
que aún guarda forma.
En el fruto
que puedes tomar
y llevarte a la boca.
No levantes tanto la mirada.
El cielo distrae.
Él no está arriba.
Se descompone
y renace
en lo que tienes
más cerca.
En tus células.
En ese pulso
que no decides.
En lo que vibra
sin nombre.
Está en la selva
que no se contiene.
En el desierto
que resiste.
En la lluvia—
que da
y que arranca.
En todo lo que
insiste en ser.
Peregrino—
si lo ves,
no lo cargues.
No hace falta.
Basta con no perderlo
de vista.
Su obra es tan clara
Yo no camino contigo.
Pero me detengo.
Y en esa pausa—
también pregunto.
También escucho.
Y a veces—
lo encuentro así:
sin buscar.
En lo simple.
En lo servido.
En el vaso de agua
a caminar?
¿Fe—
o castigo?
Buscar a Dios es tu destino.
Pero sigues
mirando lejos.
Observa,
Esta aquí.
En lo que pisas.
En la tierra
que sostiene tu paso.
En la flor
que se abre
sin pedir permiso.
En el agua—
quieta.
En el árbol muerto
que aún guarda forma.
En el fruto
que puedes tomar
y llevarte a la boca.
No levantes tanto la mirada.
El cielo distrae.
Él no está arriba.
Se descompone
y renace
en lo que tienes
más cerca.
En tus células.
En ese pulso
que no decides.
En lo que vibra
sin nombre.
Está en la selva
que no se contiene.
En el desierto
que resiste.
En la lluvia—
que da
y que arranca.
En todo lo que
insiste en ser.
Peregrino—
si lo ves,
no lo cargues.
No hace falta.
Basta con no perderlo
de vista.
Su obra es tan clara
Yo no camino contigo.
Pero me detengo.
Y en esa pausa—
también pregunto.
También escucho.
Y a veces—
lo encuentro así:
sin buscar.
En lo simple.
En lo servido.
En el vaso de agua
Que te he ofrecido.
Florecer en Michigan
Algo cede sin romperse. Se afloja desde adentro, como si supiera cuándo. Lo que estaba unido se separa con cuidado, sin prisa, sin ruido. En...
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