sábado, 13 de noviembre de 2010

Dulce amanecer

 A estas horas
las más silenciosas

el tiempo
no avanza.

Se pudre.

El viento
no roza—

raspa.

La noche
se queda

No hay minuto
que no te arrastre
a este pensamiento.

Los recuerdos
restos que quedan
se adhieren.

Se consumen
en este insomnio
que se abre
bajo las sábanas.

No duermes aquí.

Pero algo
ocupa tu lugar.

Y mientras respiras
en otra parte—

algo aquí
te vela.

No por ti.

Por lo que quedó.

¿Estoy ahí—
o solo
en lo que se descompone?

Dulce amanecer
no llega.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Florecer en Michigan

Algo cede sin romperse. Se afloja desde adentro, como si supiera cuándo. Lo que estaba unido se separa con cuidado, sin prisa, sin ruido. En...