Nada cambia.
Las sombras siguen.
El corazón también,
pero mal.
Se abre.
Se repite.
Se vacía.
No sangra.
Gotea.
Como si la vida
se estuviera yendo
sin prisa.
Tu ausencia no duele.
Desgasta.
El tiempo no pasa.
Muerde.
Y cada mañana
llega igual:
vacía,
sin cuerpo,
sin ti.
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