domingo, 6 de febrero de 2011

Resbalo

Resbalo
por tus labios.
Y algo en mí
cede.
Mi boca—
herrumbre.
La tuya
fuego.
Se consume el asombro.
Se derrite.
Y lo que queda
no piensa.
Es instinto.
Primitivo.
Me vuelvo otro.
Áspero.
Casi salvaje.
Te tomo
como si el cuerpo
supiera antes que yo.
Tu piel
no resiste.
Se abre.
Responde.
Y en ese roce—
te devoro.
No hay ternura aquí.
Hay hambre.
Animal nocturno.
Silencioso.
Preciso.
Me entrego
sin medida.
Y en el fondo—
no queda nada limpio.
Solo restos.
Mi osamenta
cansada de sostenerse.
Y aun así
vuelvo.
Como lobo.
Hambriento.
A lo mismo.
A tu boca.
A tu cuerpo.
A esa forma
de perderme
que no sé dejar.


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