jueves, 10 de febrero de 2011

Te vas

Te vas
Partir
es dejar el alma
colgada
en el perchero oscuro de tu ausencia.
Y el cuerpo
irse sin peso,
como tronco en río lento,
sin decidir nada.
A la deriva.
Se va tu voz.
Tu risa.
Tu forma de decir mi nombre.
Se queda
lo que no se ve:
el olor
clavado en la memoria,
la piel
que todavía arde.
No digo nada.
Callo
porque decirlo
lo rompería todo.
El tiempo se abre
como una herida larga.
Y yo
no avanzo.
Me quedo suspendido
esperando tu regreso
como si aún fuera posible.
Pero no lo es.
Y aun así—
el corazón
no aprende.
Se queda contigo.
Y contigo
se me va la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Florecer en Michigan

Algo cede sin romperse. Se afloja desde adentro, como si supiera cuándo. Lo que estaba unido se separa con cuidado, sin prisa, sin ruido. En...