La pauta que marcas hoy
en esta tregua
no es alivio.
Es una dádiva amarga.
Algo que se concede
cuando ya no se sostiene.
Promesa cumplida
pero a medias.
Sirve apenas
para cruzar
este tramo
donde aún decimos
“nosotros”.
Brindo
con lo que me queda.
No es esperanza.
Es costumbre.
Y aun así
te pido—
no tardes en volver.
Porque este camino
sin ti
no se vacía.
Se vuelve árido.
Se queda.
Y pesa.
El cielo sigue ahí.
Pero no alumbra.
Es negro.
Sin el rastro
de tus ojos.
Sin eso
Que todo
lo iluminaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario