jueves, 20 de junio de 2013

Soledad

No llega.
Se instala.
Como si ya viviera aquí.
No hace ruido.
Pero mueve cosas.
Tu recuerdo, por ejemplo.
Lo deja abierto
como una herida
que no termina.
A veces
parece irse.
Se lleva su sombra
por un momento.
Y uno cree—
que ya pasó.
Pero vuelve.
Siempre vuelve.
No con violencia.
Con costumbre.
Y entonces
te pienso.
Sin querer.
Vienes
y te vas.
Como si nunca hubieras sido mía.
Y yo
me quedo
con lo que falta.

martes, 15 de enero de 2013

Antes que fuera tarde

Tal vez no sepas
cuándo empezó esto.
Quise salvarlo.
El nuestro.
Pero ya es tarde.
O casi.
Hay una herida
que no se detiene.
Ese dolor—
de no querernos igual.
Cómo decirte:
mírame así.
Sin cuidado.
Sin defensa.
Esto soy ahora.
Y no alcanza.
Se te fue de las manos.
A mí—
de la sangre.
Y no vuelve.
Cómo decirte
que te quiero menos.
Y aun así
quisiera
quererte como antes.
Pero no.
Ya no.
Y lo que queda
no se nombra.
Un día será tarde.
Tarde.
Y lejos.

miércoles, 9 de enero de 2013

Legado

Al cabo del tiempo
no hubo elección.
Aquí vienes.
Arrancado de lo informe,
arrojado
a una luz que no pediste.
Respiras
porque no hay otra cosa que hacer.
Esta tierra
no te espera.
Te impone.
Te nombra
sin preguntarte.
Aquí vienes
de un silencio
que no volverás a conocer.
Y avanzas,
aunque no sepas
hacia qué.
Las aristas de esta vida
caerán en tus manos
y en las mías.
Cortarán.
Sin aviso.
Sin sentido.
Y en cada herida
aprenderás lo mismo:
que nada sostiene,
que todo cede.
Los lazos se tensan
hasta romperse.
No por fuerza,
por desgaste.
Y entonces entenderás
demasiado tarde
que no viniste
a salvarte.
Viniste
a repetir.
Y aun así,
cuando te sueltes
—o te suelten—
tu libertad será mi redención y mi legado.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Celos

Celos

Sin saberlo,
amor,
no lo sabía.
Estaban ahí,
adheridos,
como musgo
en lo más hondo.
Silenciosos.
Esperando.
No llegaron de golpe.
Crecieron.
Oscuros,
lentos,
hasta ocuparlo todo.
Ahora tiran de mí
desde dentro.
Como anzuelos.
No en la piel.
Más abajo.
Donde duele de verdad.
Las palabras
ya no salen limpias.
Se traban,
se rompen,
se vuelven ironía.
Y tú no estás.
Eso es lo peor.
Porque tu ausencia
no los calma.
Los alimenta.
Los vuelve más densos.
Más torpes.
Más míos.
Y entonces entiendo:
no es lo que haces.
Es lo que imagino.
Y eso
no tiene defensa.
Solo queda esto:
la miel
que alguna vez fue dulce,
volviéndose rancia
en mi boca.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Graveyard



Caminando entre los muertos

En el sueño que ahora habito
No me despierten todavía
No me busque Dolorosa Señora
Deje aquí mi algarabía
Mi alma ya encontró lo que tanto añora
...
A mi otro sueño acudiré a su encuentro
Con el reposo en años de alegría
Porque iremos juntos de la mano
A dormirnos noche y día...

sábado, 4 de agosto de 2012

SUICIDIO

Te llaman salida falsa.
Yo te veo tan real.
Los escucho hablar de cobardía
como si supieran
lo que pesa quedarse.
Como si entendieran
lo que es habitarse
cuando ya no queda nada dentro.
Yo no busco morir.
Busco dejar de sostener esto.
Este cuerpo que insiste,
esta mente
que no calla,
este vacío
que ya ni siquiera duele,
solo está.
He intentado quedarme.
De verdad.
Pero cada día
es la misma grieta
abriéndose un poco más.
Y no hay nadie.
Ni siquiera yo.
Entonces apareces tú.
No como amenaza,
sino como descanso.
Como una idea quieta
que no exige nada.
Que no juzga.
Que no pide seguir.
Y en ese silencio
te vuelves tentación.
No por valor,
no por fuerza,
sino por cansancio.
Porque ya no queda nada
que sostener.
Despertar es morir,
Por favor no me despiertes
Que vivir a medias no es vivir...

LOCURA


Vuelcos
de mi mente
transgredida.
Errante,
sin lugar.
Algo se torció.
No sé cuándo.
No sé dónde.
Pero pasó.
La visión ya no es limpia.
Se rompe.
Se desdobla.
Y lo que veo
no coincide
con lo que es.
Intento nombrarlo.
No puedo.
Las palabras
no alcanzan.
O sobran.
Y en ese ruido
me quedo solo.
No porque el mundo
se haya ido,
sino porque yo
dejé de estar en él.



EXILIO

Partir
a un lugar sin ocaso.
Pies que sostienen
osamentas.
Forzados
a un andar errático
sobre una tierra nueva
que no salva.
La misma soledad
que creí dejar atrás
me alcanza.
Llega primero,
como un relámpago.
Después,
el estruendo.

jueves, 26 de julio de 2012

Pudor

En la inverosímil penumbra
nuestra intimidad nocturna.
En esta noche que declina,
tu desnudez,
resplandeciente,
todo lo ilumina.

silenciosa

Mi pensamiento es deseo,
brasa viva.
Late sin pausa
aunque no estés.
Tu ausencia
lo consume lento,
como un fuego
que no se apaga.
Pero basta un gesto,
una mirada tuya,
para encenderlo de nuevo.
Eres la chispa.
El soplo breve
que lo aviva
y lo incendia todo. 
Y en ese ardor
—contenido,
insistente—
se queda mi cuerpo,
esperando.
Aunque tú
estés silente.

Tu aroma

Hay un tanto de ti,
un tanto de mí
en este aire tibio
que se respira
y se guarda en los alvéolos,
donde tu aroma
—lento, persistente—
se desliza
como una caricia
que aprende la piel
de tu cuerpo sobre el mío,
y en ese roce
germina
lo que no se dice:
campos fértiles de gozo
apenas contenidos,
humedecidos
por la memoria líquida
de lo que la piel derrama 

Trémula

Qué noche
la que hoy se apaga
sin decir nada.
Se repliega sobre sí misma,
oscura,
como si evitara mirarse.
La soledad
—que ya conoce esta casa—
se instala
sin esfuerzo.
Y entonces,
un gesto mínimo:
un suspiro
basta
para que vuelvas.
No entera,
no como antes,
sino en esa forma
que solo existe
cuando nadie más mira.
Te pienso
sin querer pensarte.
Y algo en mí
se abre,
aunque no deba.
El corazón insiste.
Late
como si ignorara
lo que la razón repite.
Guardar tu nombre
es una forma de falta.
Nombrarte,
otra.
Y en ese punto
me quedo:
sin decirlo,
sin callarlo.
Porque aún hay algo
—no sé qué—
que se consume
por pronunciarte
en voz alta.
Pero amanece.
Y otra vez
te ocultas
en lo que no digo.

Florecer en Michigan

Algo cede sin romperse. Se afloja desde adentro, como si supiera cuándo. Lo que estaba unido se separa con cuidado, sin prisa, sin ruido. En...