Yo te veo tan real.
Los escucho hablar de cobardía
como si supieran
lo que pesa quedarse.
Como si entendieran
lo que es habitarse
cuando ya no queda nada dentro.
Yo no busco morir.
Busco dejar de sostener esto.
Este cuerpo que insiste,
esta mente
que no calla,
este vacío
que ya ni siquiera duele,
solo está.
He intentado quedarme.
De verdad.
Pero cada día
es la misma grieta
abriéndose un poco más.
Y no hay nadie.
Ni siquiera yo.
Entonces apareces tú.
No como amenaza,
sino como descanso.
Como una idea quieta
que no exige nada.
Que no juzga.
Que no pide seguir.
Y en ese silencio
te vuelves tentación.
No por valor,
no por fuerza,
sino por cansancio.
Porque ya no queda nada
que sostener.
Despertar es morir,
Por favor no me despiertes

No hay comentarios:
Publicar un comentario