despojos de un instante
que el ayer arroja
en retazos,
difusos y erráticos,
a mi yermo presente.
Estiro mis manos temblorosas
para alcanzarlos,
para reconstruir la memoria
de ese retablo amorfo
que llaman realidad,
hoy vuelta azoro
que oscurece, a destiempo,
el mañana.
Se me ha perdido el rumbo
en la inopia de mi propia indecisión.
He hecho de las horas prisioneras,
colmando el mundo de inquietud
en los días perennes de este exilio,
de una tierra sin patria
a la que no pertenezco,
hacia un lugar que desconozco,
sin saber
a dónde voy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario