No llega.
Se instala.
Como si ya viviera aquí.
No hace ruido.
Pero mueve cosas.
Tu recuerdo, por ejemplo.
Lo deja abierto
como una herida
que no termina.
A veces
parece irse.
Se lleva su sombra
por un momento.
Y uno cree—
que ya pasó.
Pero vuelve.
Siempre vuelve.
No con violencia.
Con costumbre.
Y entonces
te pienso.
Sin querer.
Vienes
y te vas.
Como si nunca hubieras sido mía.
Y yo
me quedo
con lo que falta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario