jueves, 20 de junio de 2013

Soledad

No llega.
Se instala.
Como si ya viviera aquí.
No hace ruido.
Pero mueve cosas.
Tu recuerdo, por ejemplo.
Lo deja abierto
como una herida
que no termina.
A veces
parece irse.
Se lleva su sombra
por un momento.
Y uno cree—
que ya pasó.
Pero vuelve.
Siempre vuelve.
No con violencia.
Con costumbre.
Y entonces
te pienso.
Sin querer.
Vienes
y te vas.
Como si nunca hubieras sido mía.
Y yo
me quedo
con lo que falta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Florecer en Michigan

Algo cede sin romperse. Se afloja desde adentro, como si supiera cuándo. Lo que estaba unido se separa con cuidado, sin prisa, sin ruido. En...