¿Qué te impulsa
a caminar?
¿Fe—
o castigo?
Buscar a Dios es tu destino.
Pero sigues
mirando lejos.
Observa,
Esta aquí.
En lo que pisas.
En la tierra
que sostiene tu paso.
En la flor
que se abre
sin pedir permiso.
En el agua—
quieta.
En el árbol muerto
que aún guarda forma.
En el fruto
que puedes tomar
y llevarte a la boca.
No levantes tanto la mirada.
El cielo distrae.
Él no está arriba.
Se descompone
y renace
en lo que tienes
más cerca.
En tus células.
En ese pulso
que no decides.
En lo que vibra
sin nombre.
Está en la selva
que no se contiene.
En el desierto
que resiste.
En la lluvia—
que da
y que arranca.
En todo lo que
insiste en ser.
Peregrino—
si lo ves,
no lo cargues.
No hace falta.
Basta con no perderlo
de vista.
Su obra es tan clara
Yo no camino contigo.
Pero me detengo.
Y en esa pausa—
también pregunto.
También escucho.
Y a veces—
lo encuentro así:
sin buscar.
En lo simple.
En lo servido.
En el vaso de agua
a caminar?
¿Fe—
o castigo?
Buscar a Dios es tu destino.
Pero sigues
mirando lejos.
Observa,
Esta aquí.
En lo que pisas.
En la tierra
que sostiene tu paso.
En la flor
que se abre
sin pedir permiso.
En el agua—
quieta.
En el árbol muerto
que aún guarda forma.
En el fruto
que puedes tomar
y llevarte a la boca.
No levantes tanto la mirada.
El cielo distrae.
Él no está arriba.
Se descompone
y renace
en lo que tienes
más cerca.
En tus células.
En ese pulso
que no decides.
En lo que vibra
sin nombre.
Está en la selva
que no se contiene.
En el desierto
que resiste.
En la lluvia—
que da
y que arranca.
En todo lo que
insiste en ser.
Peregrino—
si lo ves,
no lo cargues.
No hace falta.
Basta con no perderlo
de vista.
Su obra es tan clara
Yo no camino contigo.
Pero me detengo.
Y en esa pausa—
también pregunto.
También escucho.
Y a veces—
lo encuentro así:
sin buscar.
En lo simple.
En lo servido.
En el vaso de agua
Que te he ofrecido.
Refugio para la expresión que se escribe en los lindes que narran los andares del alma y el corazón...
viernes, 12 de diciembre de 2008
Peregrinos
viernes, 23 de mayo de 2008
Alegoría a un amor
sábado, 11 de agosto de 2007
A veces
jueves, 13 de abril de 2006
Disolución
martes, 29 de noviembre de 2005
Aquella habitación sin nombre
Pasaron los años.Nadie llegó.Y ahí sigue,tendida en su alcoba,abiertano de cuerpo,sino de espera.
Siempre dispuestaa quien le diera nombre,no por afecto,sino por permanencia.
Los tacones,gastados,como si hubieran recorridomás vidas que calles.
Su cama —territorio—donde otros dejaronlo que no supieron sostener.
Piel intacta en apariencia,pero marcadapor manos que no recuerdanlo que tocan.
Y sin embargo,qué memoria la de las mías.Aún late aquella promesaque no supe nombrar.
No eres de nadie.Eso dicen.Pero eres de todoslos que llegan a perderse.
Patria brevede los desvalidos,refugio de los que buscanno vivir, sino olvidarse.
En el páramode lo que no fue,aparecescomo una revelación cansada.
No seduces:permaneces.No llamas:esperas.
Y en tus ojos—ya sin urgencia—el día termina siempreun poco antes.
Dime,
Pasaron los años.Nadie llegó.Y ahí sigue,tendida en su alcoba,abiertano de cuerpo,sino de espera.
Siempre dispuestaa quien le diera nombre,no por afecto,sino por permanencia.
Los tacones,gastados,como si hubieran recorridomás vidas que calles.
Su cama —territorio—donde otros dejaronlo que no supieron sostener.
Piel intacta en apariencia,pero marcadapor manos que no recuerdanlo que tocan.
Y sin embargo,qué memoria la de las mías.Aún late aquella promesaque no supe nombrar.
No eres de nadie.Eso dicen.Pero eres de todoslos que llegan a perderse.
Patria brevede los desvalidos,refugio de los que buscanno vivir, sino olvidarse.
En el páramode lo que no fue,aparecescomo una revelación cansada.
No seduces:permaneces.No llamas:esperas.
Y en tus ojos—ya sin urgencia—el día termina siempreun poco antes.
Dime,
¿quién cumplió
la promesa
que te hice—
cuando aún no sabía
lo que entregaba?
¿dónde guardasaquella moneda?
La que te entreguésin saberlo,cuando aún creíaque el deseo sería suficiente.

lunes, 19 de septiembre de 2005
Ciudad de Mx
sábado, 28 de junio de 2003
Desnuda palabra
jueves, 15 de agosto de 2002
Lo que la piel derrama
Y entonces—
tu espina dorsal
se dibuja
como una señal
que mi tacto interpreta,
una ruta nerviosa
que conduce
sin desvío.
La piel responde
antes del pensamiento.
Se activa.
Se abre
a una red de impulsos
que viajan
sin ser vistos.
Mis dientes
apenas rozan—
y sin embargo
desencadenan
una descarga mínima,
una sucesión de señales
que se propagan
bajo la superficie.
El corazón
modifica su ritmo.
Se acelera.
No por voluntad—
por estímulo.
El aire
se fragmenta.
Entra y sale
en intervalos cortos,
como si el cuerpo
reajustara su medida.
La piel transpira.
Regula.
Libera.
Una humedad leve
que facilita
el deslizamiento
de todo lo que ocurre.
Y más adentro—
donde no hay forma
ni lenguaje,
los tejidos responden:
dilatación,
contracción,
flujo.
Un mecanismo antiguo
que se activa
sin nombrarse.
Te percibo
en capas.
No como cuerpo—
como proceso.
Como una serie
de reacciones
que me atraviesan
y me transforman.
Y entiendo—
que el deseo
no es impulso.
Es sistema.
Una coordinación precisa
de lo invisible
haciéndose presencia.
miércoles, 12 de junio de 2002
Liturgia nocturna
domingo, 2 de junio de 2002
Decadencia
miércoles, 28 de noviembre de 2001
Acude
sábado, 15 de septiembre de 2001
Vieja ciudad de hierro
Florecer en Michigan
Algo cede sin romperse. Se afloja desde adentro, como si supiera cuándo. Lo que estaba unido se separa con cuidado, sin prisa, sin ruido. En...
-
Vinieras no por ternura, sino por esa urgencia que no se explica. Con el calor justo para hacer del cuerpo un territorio breve. Y luego, ...
-
Aquí yace mi tesoro. Una parte de mi vida que arranqué de mis entrañas. Más que sangre, carne y hueso, es refugio de mi alma. No es secuela ...
-
Desde la barra la vida se muestra como un escaparate. Rostros inclinados, manos que no encuentran dónde quedarse, conversaciones que empi...