jueves, 13 de abril de 2006

Disolución

Aférrate
Ayer
eras milagro.
Hoy
te disuelves.
No sueltes mi mano.
No me dejes
caer en eso
que empieza
cuando ya no estás.
Aférrate.
Aunque sea
a nada.
Sostén
lo poco
que queda de mí.
Porque si te vas—
no se rompe algo.
Se apaga.
Y no vuelve.
Ya no hay estaciones.
Ni ciclos.
Ni espera.
Solo esto:
zozobra.
Algo que se escurre
sin forma.
Como si el alma
no supiera
quedarse.
Y cae.
Lenta.
Sin ruido.
Hasta que no queda
ni rastro
de lo que fuimos.

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