miércoles, 19 de agosto de 2020

Palabras en el tintero

Hay palabras
que no llegan a nacer.
Se quedan ahí,
espesas,
sin forma,
rozando apenas
lo que pudieron haber sido.
No son silencio,
son algo peor:
un ruido detenido
en la garganta.
Una boca abierta
que nadie escucha.
Hay un pulso insistente
en lo que no se dijo,
como si el tiempo
no hubiera sido suficiente
para sostenerlo.
Quedó a medias,
como un gesto
interrumpido por la duda,
como un cuerpo
que no termina de entregarse.
¿Dónde van
esas palabras?
¿En qué parte del recuerdo
se acomodan
sin deshacerse?
Lo que se forjó
a golpes de insistencia,
lo que parecía destinado
a quedarse,
termina reducido
a un instante
que vuelve
cada vez que lo nombras.
Y sin embargo,
siguen ahí.
Con una urgencia oscura
por existir,
girando sin peso,
sin destino,
esperando una superficie
que las soporte,
una mano
que se atreva
a darles forma.

martes, 14 de julio de 2020

Eras camino

Tiempo,
no como juez,
sino como aquello
que no se detiene
aunque uno insista.
Te nombro
y no apareces.
Pero estás
en todo lo que falta.
Devuélveme
no los años,
sino las escenas:
el barrio,
los zaguanes abiertos,
el olor a café
subiendo por la mañana,
un grito atravesando la calle
como si todavía importara.
Las azoteas,
los balcones
donde la vida parecía quedarse
un poco más.
Ahí sigo,
aunque ya no esté.
Tú pasaste,
y no te llevaste nada:
fui yo
quien no supo quedarse.
Ahora lo entiendo.
No eras enemigo.
Eras camino.
Y al final,
cuando mi nombre
ya no me pertenezca,
cuando alguien más
ocupe este lugar que ahora habito,
serás tú
quien me termine de borrar.
Por eso te pido
no que regreses,
sino que me dejes
mirar sin prisa
lo que ya no volverá 

jueves, 30 de enero de 2014

Luz reverberante

Para Daniela. 30/enero/2014 
Afuera,
los pájaros
anuncian la mañana.
 
Adentro—
tú.
 
Tendida a mi lado.
Inmóvil.
Ajena
al ruido
del mundo.
 
Abrigada
por estas manos
que reposan
en tu cabello.
 
Lo que me sostuvo
de caer—
cada mañana
me sostiene.
 
La luz
entra discreta.
 
Y tu mirada inocente
le ofrece
un lugar.
 
Se detiene.
Hace una pausa.
Reverbera
y se va.
 
Como si tocarte
bastara.
 
Porque al mirarte—
así,
extendida,
la claridad
pierde sentido.
 
Lo que antes
iluminaba
ya no hace falta.
 
Algo cede.
 
La oscuridad
a la que mis ojos
estaban habituados—
se disuelve.
 
Hoy—
tú
eres eso.
 
Lo que aclara
sin imponerse.
Lo que basta
para quedarme.
 
Para cerrar los ojos
y, aun así,
descansar.
 
Aunque la tiniebla
insista
en cubrirlo todo,
otra vez.

jueves, 20 de junio de 2013

Taza de café

Llueve en la ciudad.
Y pienso en ti.
La tierra mojada
deja en el aire
un rastro
que se parece a tu boca.
Cierro los ojos.
Y ahí estás.
El sabor leve,
la humedad contenida,
como si aún quedara
algo tuyo
en mis labios.
Llueve.
Y mientras llueve
te nombro sin decirlo,
te acerco sin tocarte.
El café humea
entre mis manos,
y en cada sorbo
vuelves,
tibia,
persistente.
Como si la distancia
no alcanzara.
Como si el cuerpo
recordara solo.
Y entonces
todo se reduce a esto:
la lluvia,
el vapor,
mi respiración…
y tu ausencia
ocupándolo todo
Como en esta taza de café 

Soledad

No llega.
Se instala.
Como si ya viviera aquí.
No hace ruido.
Pero mueve cosas.
Tu recuerdo, por ejemplo.
Lo deja abierto
como una herida
que no termina.
A veces
parece irse.
Se lleva su sombra
por un momento.
Y uno cree—
que ya pasó.
Pero vuelve.
Siempre vuelve.
No con violencia.
Con costumbre.
Y entonces
te pienso.
Sin querer.
Vienes
y te vas.
Como si nunca hubieras sido mía.
Y yo
me quedo
con lo que falta.

martes, 15 de enero de 2013

Antes que fuera tarde

Tal vez no sepas
cuándo empezó esto.
Quise salvarlo.
El nuestro.
Pero ya es tarde.
O casi.
Hay una herida
que no se detiene.
Ese dolor—
de no querernos igual.
Cómo decirte:
mírame así.
Sin cuidado.
Sin defensa.
Esto soy ahora.
Y no alcanza.
Se te fue de las manos.
A mí—
de la sangre.
Y no vuelve.
Cómo decirte
que te quiero menos.
Y aun así
quisiera
quererte como antes.
Pero no.
Ya no.
Y lo que queda
no se nombra.
Un día será tarde.
Tarde.
Y lejos.

miércoles, 9 de enero de 2013

Legado

Al cabo del tiempo
no hubo elección.
Aquí vienes.
Arrancado de lo informe,
arrojado
a una luz que no pediste.
Respiras
porque no hay otra cosa que hacer.
Esta tierra
no te espera.
Te impone.
Te nombra
sin preguntarte.
Aquí vienes
de un silencio
que no volverás a conocer.
Y avanzas,
aunque no sepas
hacia qué.
Las aristas de esta vida
caerán en tus manos
y en las mías.
Cortarán.
Sin aviso.
Sin sentido.
Y en cada herida
aprenderás lo mismo:
que nada sostiene,
que todo cede.
Los lazos se tensan
hasta romperse.
No por fuerza,
por desgaste.
Y entonces entenderás
demasiado tarde
que no viniste
a salvarte.
Viniste
a repetir.
Y aun así,
cuando te sueltes
—o te suelten—
tu libertad será mi redención y mi legado.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Celos

Celos

Sin saberlo,
amor,
no lo sabía.
Estaban ahí,
adheridos,
como musgo
en lo más hondo.
Silenciosos.
Esperando.
No llegaron de golpe.
Crecieron.
Oscuros,
lentos,
hasta ocuparlo todo.
Ahora tiran de mí
desde dentro.
Como anzuelos.
No en la piel.
Más abajo.
Donde duele de verdad.
Las palabras
ya no salen limpias.
Se traban,
se rompen,
se vuelven ironía.
Y tú no estás.
Eso es lo peor.
Porque tu ausencia
no los calma.
Los alimenta.
Los vuelve más densos.
Más torpes.
Más míos.
Y entonces entiendo:
no es lo que haces.
Es lo que imagino.
Y eso
no tiene defensa.
Solo queda esto:
la miel
que alguna vez fue dulce,
volviéndose rancia
en mi boca.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Graveyard



Caminando entre los muertos

En el sueño que ahora habito
No me despierten todavía
No me busque Dolorosa Señora
Deje aquí mi algarabía
Mi alma ya encontró lo que tanto añora
...
A mi otro sueño acudiré a su encuentro
Con el reposo en años de alegría
Porque iremos juntos de la mano
A dormirnos noche y día...

sábado, 4 de agosto de 2012

SUICIDIO

Te llaman salida falsa.
Yo te veo tan real.
Los escucho hablar de cobardía
como si supieran
lo que pesa quedarse.
Como si entendieran
lo que es habitarse
cuando ya no queda nada dentro.
Yo no busco morir.
Busco dejar de sostener esto.
Este cuerpo que insiste,
esta mente
que no calla,
este vacío
que ya ni siquiera duele,
solo está.
He intentado quedarme.
De verdad.
Pero cada día
es la misma grieta
abriéndose un poco más.
Y no hay nadie.
Ni siquiera yo.
Entonces apareces tú.
No como amenaza,
sino como descanso.
Como una idea quieta
que no exige nada.
Que no juzga.
Que no pide seguir.
Y en ese silencio
te vuelves tentación.
No por valor,
no por fuerza,
sino por cansancio.
Porque ya no queda nada
que sostener.
Despertar es morir,
Por favor no me despiertes
Que vivir a medias no es vivir...

LOCURA


Vuelcos
de mi mente
transgredida.
Errante,
sin lugar.
Algo se torció.
No sé cuándo.
No sé dónde.
Pero pasó.
La visión ya no es limpia.
Se rompe.
Se desdobla.
Y lo que veo
no coincide
con lo que es.
Intento nombrarlo.
No puedo.
Las palabras
no alcanzan.
O sobran.
Y en ese ruido
me quedo solo.
No porque el mundo
se haya ido,
sino porque yo
dejé de estar en él.



EXILIO

Partir
a un lugar sin ocaso.
Pies que sostienen
osamentas.
Forzados
a un andar errático
sobre una tierra nueva
que no salva.
La misma soledad
que creí dejar atrás
me alcanza.
Llega primero,
como un relámpago.
Después,
el estruendo.

Florecer en Michigan

Algo cede sin romperse. Se afloja desde adentro, como si supiera cuándo. Lo que estaba unido se separa con cuidado, sin prisa, sin ruido. En...