domingo, 4 de diciembre de 2022

Reencuentro

Esa tarde
te miré a los ojos
otra vez.
No fue el tiempo,
fue algo más breve:
un golpe
que no avisa.
La memoria
no llegó completa,
vino en fragmentos,
en ráfagas,
como aves que alzan vuelo
de pronto
y dejan el árbol
expuesto.
Así quedó el pecho:
abierto.
No dije nada.
Solo respiré
ese aire leve
que traías contigo,
ese movimiento mínimo
de tu cabello
rozando el mundo.
Y en ese instante,
sin buscarlo,
todo lo que creía distante
volvió
sin nombre.

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