intento perfilarlo todo
con tu mirada.
Registro en la conciencia
—con torpe precisión—
que las formas de la vida,
sin ti,
son apenas un suspiro
que se deshace.
Escucho alrededor
el eco de tu voz,
como si aún pudieras
nombrarlo todo.
Intento sostener el mundo
con lo que queda de ti.
Pero no alcanza.
Todo se vuelve blando,
inútil,
casi falso.
En ese vacío,
las horas pesan,
caen
y se acumulan.
El mundo respira, sí.
Pero mal.
Como si le faltara algo.
Como si le faltaras tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario