Sonora,
no compareces como
paisaje,
sino como una forma persistente de origen
En ti, la luz no es un
fenómeno,
es una afirmación:
se instala, pesa, delimita,
nombra con precisión lo que permanece
He recorrido otras latitudes,
he habitado territorios donde el horizonte
se disuelve en la humedad y la distancia,
pero en ninguno
la tierra pronuncia mi historia
con la exactitud mineral de tus llanuras
no interrumpen el desierto: lo sostienen
Y en esa continuidad austera
aprendí que la intemperie también es abrigo
cuando se reconoce como propia
Hay en tu extensión
un punto que no figura en los mapas,
una coordenada mínima,
irrepetible,
donde la vida dejó de
ser promesa
para volverse irrevocable
No lo nombro,
pero todo en mí regresa ahí
Porque todo, lo valioso, lo esencial
Me lo has entregado tú
Desde entonces,
mi manera de estar en el mundo
quedó ligada a tu temperatura,
a la forma en que el sol no concede tregua
y, sin embargo,
permite la persistencia.
Incluso ahora,
a la distancia,
te llevo inscrita
no como símbolo,
sino como trazo:
una delimitación
precisa sobre la piel,
un contorno que no pretende representar,
sino recordar
que hubo un territorio capaz de contenerlo todo.
Sonora,no te pertenezco:
pero estoy atado a tu forma
con la gratitud de quien reconoce
que lo esencial
no se elige,
solo ocurre
y permanece.
Uriel Flores
Marzo 2026

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