viernes, 2 de septiembre de 2011

Aquí

Aquí
Aquí yacen
esperanzas dormidas.
Como volcanes.
Vivos.
En lo que palpita
sin salida.
Aguardando—
no tu llegada,
sino el momento
en que algo cede.
Suben.
Bajan.
No obedecen.
Se hinchan.
Se rompen.
Y en ese vaivén—
algo en mí
se deshace.
Te busco
en lo que no se contiene.
En lo que se escapa
por los poros.
En lo que arde
sin forma.
Y se queda.
Se fija.
En los ojos.
Como resto.
Como prueba.
Y entonces—
ya no hay medida.
Ni centro.
Ni regreso.
Solo esto:
una insistencia
que no se agota.
Que no aprende.
Que no se detiene.
Y toma—
todo lo que queda.
De mí.
De lo que aún
intenta sostenerse.
Hasta dejar—
apenas—
esto.
Lo que resta
de mi conciencia.
Lo que queda
de razón.

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