lunes, 24 de enero de 2011

Tregua

La pauta que marcas hoy
en esta tregua
no es alivio.
Es una dádiva amarga.
Algo que se concede
cuando ya no se sostiene.
Promesa cumplida
pero a medias.
Sirve apenas
para cruzar
este tramo
donde aún decimos
“nosotros”.
Brindo
con lo que me queda.
No es esperanza.
Es costumbre.
Y aun así
te pido—
no tardes en volver.
Porque este camino
sin ti
no se vacía.
Se vuelve árido.
Se queda.
Y pesa.
El cielo sigue ahí.
Pero no alumbra.
Es negro.
Sin el rastro
de tus ojos.
Sin eso
Que todo 
lo iluminaba. 

Michigan

Veo mis pies hundirse en la espesura, desaparecen primero, no hay suelo Solo una resistencia blanca Que parece tragarse lentamente todo Regr...