Pasaron los años.Nadie llegó.Y ahí sigue,tendida en su alcoba,abiertano de cuerpo,sino de espera.
Siempre dispuestaa quien le diera nombre,no por afecto,sino por permanencia.
Los tacones,gastados,como si hubieran recorridomás vidas que calles.
Su cama —territorio—donde otros dejaronlo que no supieron sostener.
Piel intacta en apariencia,pero marcadapor manos que no recuerdanlo que tocan.
Y sin embargo,qué memoria la de las mías.Aún late aquella promesaque no supe nombrar.
No eres de nadie.Eso dicen.Pero eres de todoslos que llegan a perderse.
Patria brevede los desvalidos,refugio de los que buscanno vivir, sino olvidarse.
En el páramode lo que no fue,aparecescomo una revelación cansada.
No seduces:permaneces.No llamas:esperas.
Y en tus ojos—ya sin urgencia—el día termina siempreun poco antes.
Dime,
Pasaron los años.Nadie llegó.Y ahí sigue,tendida en su alcoba,abiertano de cuerpo,sino de espera.
Siempre dispuestaa quien le diera nombre,no por afecto,sino por permanencia.
Los tacones,gastados,como si hubieran recorridomás vidas que calles.
Su cama —territorio—donde otros dejaronlo que no supieron sostener.
Piel intacta en apariencia,pero marcadapor manos que no recuerdanlo que tocan.
Y sin embargo,qué memoria la de las mías.Aún late aquella promesaque no supe nombrar.
No eres de nadie.Eso dicen.Pero eres de todoslos que llegan a perderse.
Patria brevede los desvalidos,refugio de los que buscanno vivir, sino olvidarse.
En el páramode lo que no fue,aparecescomo una revelación cansada.
No seduces:permaneces.No llamas:esperas.
Y en tus ojos—ya sin urgencia—el día termina siempreun poco antes.
Dime,
¿quién cumplió
la promesa
que te hice—
cuando aún no sabía
lo que entregaba?
¿dónde guardasaquella moneda?
La que te entreguésin saberlo,cuando aún creíaque el deseo sería suficiente.
