jueves, 30 de mayo de 2002

Sin orilla

Se aproxima.
No desde afuera.
Desde dentro.
Como algo
que ya estaba.
Se abre.
Y toma forma
sin nombrarse.
No hay dos.
No hay distancia.
Solo esto
que se junta.
Que se mezcla.
Que borra el límite.
La voz
no distingue origen.
El pulso
no sabe a quién pertenece.
Y sin embargo—
permanece.
Se sostiene.
Se reconoce
sin separarse.
Nada se pierde.
Nada vuelve.
Se integra.
Se disuelve.
En una sola continuidad.
Sin borde.
Sin regreso.
Sin orilla.

viernes, 3 de mayo de 2002

Amorfo

Sin forma
Se mueve.
No se decide.
Ocurre.
La palabra aparece
antes de pensarse.
Y sigue.
Encadena otra.
Y otra.
No hay inicio.
No hay quien empiece.
Solo continuidad.
Un trazo
que no se interrumpe.
Las manos
responden.
Pero no preguntan.
El gesto se cumple.
Sin intención.
Sin motivo.
Se articula sonido.
Se sostiene.
Se repite.
Como si algo
ya supiera
cómo debe hacerse.
Y lo hace.
Sin error.
Sin duda.
No hay distancia
entre lo que ocurre
y lo que se nombra.
Es lo mismo.
Todo coincide.
Todo encaja.
Sin fricción.
Sin borde.
Sin afuera.
Permanece.
Eso que permanece.
Sin forma.
Sin centro.
Sin necesidad de ser.
Y aun así—
sigue.

Michigan

Veo mis pies hundirse en la espesura, desaparecen primero, no hay suelo Solo una resistencia blanca Que parece tragarse lentamente todo Regr...