miércoles, 28 de noviembre de 2001

Acude

Acude, amor.
No preguntes.
Acude.
Lo que pesa
no se suelta.
Se arrastra.
Y aun así—
acude.
Promesas rotas.
Vuelven.
Siempre.
Acude, amor.
No hay descanso.
Solo noches, cuerpos, fuego.
Y después nada.
Pero vuelves.
Vuelves.
Acude.
No salva, No queda. No dura.
Llama.
Y basta.

sábado, 15 de septiembre de 2001

Vieja ciudad de hierro

Reacia.
De acero.
De piedra que todavía suena.
Guardas ecos
aunque nadie escuche.
Caras rotas por la prisa
llenan los baldíos
donde antes hubo algo
que importaba.
Amores viejos
ya sin nombre.
Aquí
la soledad no es ausencia.
Es exceso.
Camina sola
por calles que no cambian
aunque todo se derrumbe.
Se sostiene
entre edificios
que aún creen ser eternos.
Y en la noche
las luces
recorren tus venas
como si aún estuvieras viva.
Vieja ciudad.
Ya no hay campo.
Solo concreto
y algo de polvo
que insiste.
Donde hubo valle
queda escombro.
Y aun así
llegan.
Siempre llegan.
Buscando
lo que no existe.
Tú lo sabes.
Y aun así
los recibes.
Les das algo.
Les quitas todo.
Vieja ciudad de hierro.


Ontología de la palabra (Colección del Libro de la peste 2022)

  No la poseo. La pronuncio. Y aun así— no es mía. La palabra no nace en la boca. La boca la atraviesa. Tampoco en la mano. La mano a...