es mi promesa.
Las heridas en los pies
—de mi tierra—
serán las que abran surco
en tu huerto.
Cargo una maleta
que no alcanza:
la esperanza
y las palabras
que la sostienen.
Solo una vida
que apenas cabe
en este cuerpo.
Y a mis espaldas
todo se queda.
No por olvido,
sino por ti.
Por lo que tu reflejo
dejó en mi mirada.
Dejo mis raíces.
Dejo mis amaneceres.
Solo llevo
los sueños
donde ya habitas.
Y con eso
me basta.